GESTIONAR LA INFLUENCIA DE LA INFORMACIÓN SOCIAL
Los diversos medios de comunicación actuales transmiten noticias e informaciones de todo tipo incluidas con bastante relevancia las de carácter problemático y la capacidad de las personas en general para asimilar y elaborar lo escuchado no es ilimitada.
Los diversos medios de comunicación actuales transmiten noticias e informaciones de todo tipo incluidas con bastante relevancia las de carácter problemático, tales como conflictos bélicos en diferentes lugares del mundo, catástrofes naturales, accidentes, epidemias, etc. Podría incluso pensarse que las buenas noticias escasean o no son consideradas noticia que reclame la atención de la ciudadanía.
La capacidad de las personas en general para asimilar y elaborar lo escuchado, leído o visionado no es ilimitada. La saturación informativa puede incidir en sobrecarga mental que especialmente en personas afectadas por síntomas tales como: ansiedad, insomnio, estrés cronificado o tendencias depresivas, puede producir efectos adversos acumulativos que potencien la sintomatología mencionada.
Es conveniente pues limitar los espacios de tiempo de acceso a pantallas cuando el estado anímico no sea el adecuado y prescindir o restringir la costumbre cotidiana que conduce a un consumo desbordante de contenidos de toda índole que pueden incidir en la pérdida o la disminución de la capacidad de concentración en los estudios o el trabajo.
Se trata de intentar centrar la energía en lo estrictamente personal, el entorno inmediato y cercano con el objetivo de recuperar energía creadora y estabilidad.
Esta decisión puede plantearse si es preciso de forma temporal o también conducir a la necesaria reflexión respecto a cómo conviene gestionar el básico acceso a la información social sin acarrear consecuencias emocionales adversas.