MUJERES Y GÉNERO

Actualmente, las mujeres se encuentran sometidas con frecuencia a un ritmo de vida que conlleva desgaste psicológico y dificultad para hallar el espacio propio interno, a causa de un conjunto de factores subjetivos y también de género:

  • Dificultades para conciliar la vida laboral y la vida familiar en el contexto de un mundo empresarial pensado para los hombres que tradicionalmente se han desvinculado de la atención al hogar y del cuidado de las personas, produciendo un desgaste psicofísico.
  • Repercusión de los mensajes sociales contradictorios que hacen que se sientan presionadas para o cuestionadas por ser "mujeres 10", para rendir al máximo, por el riesgo de perder el empleo o a la hora de optar por dedicarse a los hijos durante un tiempo, según sea su decisión en base a sus criterios o circunstancias personales.
  • Estar influenciadas por determinadas experiencias vitales desde la infancia y/o adolescencia, debido a vínculos afectivos deficitarios con la familia de origen y, especialmente, en la transmisión generacional de arquetipos de madre a hija, que puede influir en el hecho de sufrir baja autoestima, dificultades en la comunicación, establecer límites, etc., y que generen malestar emocional y/o corporal.

Es fundamental que las mujeres, desde la adolescencia hasta la etapa de madurez, puedan consultar para recibir atención, escucha y asesoramiento preventivo por parte de profesionales especializados. También que, cuando sea necesario, puedan emprender un tratamiento psicoterapéutico que posibilite una mejoría de su calidad de vida.

Partiendo de la escucha, de crear un espacio para la palabra y de la intersección del conocimiento clínico y un enfoque de género, se plantea el abordaje de estados de angustia, ansiedad, fobias, inseguridad, depresión, etc. y se promueve la descodificación del síntoma para facilitar el alivio de un malestar que no sirve de nada disimular, ya que las estadísticas indican que la población femenina es la más medicada con ansiolíticos y antidepresivos.